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Parto por cesárea, cuándo acudir a ella y sus cuidados

Durante la espera del bebé, es probable que hayas pensado en los pros y contras de tenerlo por parto natural o vía cesárea. Este último es un procedimiento quirúrgico en el que el bebé nace vía abdominal y resulta ser una excelente alternativa por ser más rápida y evitar largas horas de contracciones.

Esta cirugía se practica si el parto vaginal presenta mayores riesgos que los de la cesárea y es una decisión que debe tomarse con responsabilidad y siempre bajo una orientación médica.

 

¿En qué momento se requiere la cesárea?

Estas se dividen en 4 categorías y según el caso de la madre y el estado del embarazo se determina la indicada.

  • Cesárea electiva: esta es una cesárea programa y se realiza por circunstancia maternas o fetales que pueden representar una contraindicación en el parto. 

    Causas fetales: peso estimado de más de 5 kilos, diagnóstico de bebé prematuro o que el bebé se encuentre en posición de nalgas, transversa u oblicua.

    Causas maternas: haber tenido cirugía uterina, tener dos o más cesáreas (en caso de ser una sola, debió ser hace menos de 18 meses, placenta previa que impide el nacimiento vía vaginal, infecciones maternas como VIH, verrugas genitales y herpes genital activo. Enfermedades como cardiopatías. 
  • Cesárea en el curso del parto: esta ocurre cuando la mujer comienza el trabajo de parte, pero en su transcurso y ya sea por causa materna o fetal, surge la necesidad de iniciar cesárea por alguna de las siguientes causas: no se logra inducir el parto con éxito, presenta problemas de dilatación o se diagnostica desproporción pélvico – fetal (es importante considerar que la desproporción entre la pelvis y las dimensiones del bebé solo puede valorarse durante el trabajo de parto).
  • Cesárea urgente: Se realiza cuando existe una sospecha de sufrimiento fetal y el bebé debe nacer en un máximo de 30 minutos.
  • Cesárea emergente: es la indicada cuando la vida de la mamá o del bebé presentan algún tipo de riesgo por razones como: rotura uterina, prolapso del cordón umbilical, que hace referencia a cuando el cordón sale por la vagina antes que el bebé, siendo aplastado por la cabeza del bebé e impidiendo así el paso del oxígeno y desprendimiento prematuro de la placenta. Bajo esta circunstancia, el pequeño debe nacer en los próximos 15 minutos y en ocasiones se debe acudir a la anestesia general.

El procedimiento cuenta con un alto protocolo para garantizar el bienestar de los implicados. Se inicia con la revisión de los signos vitales de la madre y los latidos del corazón del bebé, si estos salen en buen estado, a la madre se le administran medicamentos para prevenir infecciones y se desinfecta bien la piel del abdomen. De ser posible se inyectan anestesias como la epidural o la raquídea que actúan adormeciendo de la cintura hacia abajo, así la madre podrá estar consciente durante todo el trabajo de parto.

La incisión menos perjudicial es la transversal, ya que afecta menos fibras uterinas y su cicatriz resulta ser más estética. La cesárea inicia con un corte en la piel y siguiendo con la grasa subcutánea, en donde los músculos abdominales se separan para no dañarlos. Después, se corta el peritoneo que es la bolsa en donde reposan las vísceras abdominales, seguido del útero y finalmente se rompe la bolsa amniótica, todo esto para llegar con éxito al bebé.

Una vez el bebé y la placenta han salido por completo y si el estado de salud tanto de la madre como del pequeño lo permiten, el cordón umbilical se corta y se realiza el contacto piel con piel mientras se realizan los puntos de sutura en cada una de las capas cortadas.

 

Riesgos de la cesárea

Aunque se presentan con poca regularidad, los riesgos tras una cesárea existen como en todo tipo de cirugías. En la madre se puede presentar lesiones en órganos cercanos, hemorragia, infecciones, ruptura uterina, problemas en la placenta, esterilidad, entre otros.

Es importante tener en consideración que estos riesgos pueden acumularse si una misma mujer presenta varias cesáreas. Por esta razón, es común que, tras la segunda cesárea, la madre opte por la ligadura de trompas. En el caso del bebé los principales riesgos son las alteraciones respiratorias, necesidad de reanimación y de ingreso en UCI neonatal.

 

Estos son algunos síntomas que tu cuerpo puede manifestar en la recuperación por cesárea:

  • Loquios: Durante la cirugía de cesárea se evacua un alto contenido del interior del útero, por los que los loquios los cuales son la secreción vaginal que surge en la cicatrización del útero son menos abundantes que en la recuperación por parto vaginal. Puedes identificarlos porque se ven como una secreción roja durante los 2 o 3 primeros días, rosados hasta la segunda y tercera semana, y blanquecinos o amarillentos hasta las semanas 6 y 8.

    Es importante que durante este tiempo de recuperación se eviten las relaciones sexuales y la utilización de tampones, ya que los loquios son la muestra de que el útero está en periodo de cicatrización e introducir algo vía vaginal puede llevar a contraer una infección.
  • Aumento de temperatura: es común que en las primeras 24 horas se presente un aumento en la temperatura que no debe superar los 38ºC, la cual es originada por la fatiga muscular y la deshidratación.
  • Dolor abdominal: este puede aparecer durante los primeros días y su dolor, aunque es intenso es controlable con analgésicos.

Ten en cuenta que, se recomienda cuanto antes realizar movimientos de brazos y piernas, sin hacer mayor esfuerzo abdominal. Esto reducirá el riesgo de sufrir un trombo. Durante los primeros días puedes optar por caminar, hacer ejercicios de Kegel y respiratorios. Al mes y medio o dos, bajo orientación médica y fisioterapéutica se pueden practicar hipopresivos de gran beneficio en el postparto, y los ejercicios de impacto o que requieran mayor esfuerzo físico se recomienda hacerlos según indicaciones médicas.

Recuerda que la recuperación depende de muchos factores y no es igual en todas las mujeres. Esto en gran medida depende del estado físico, presencia o ausencia de complicaciones e incluso el entorno. En cuanto a los puntos de la cesárea estos pueden retirarse a partir del quinto día, manteniendo un cuidado especial de la cicatriz, pues la piel es lo primero que cicatriza, mientras que los tejidos internos necesitan de varios meses para su recuperación.

 

Con amor, tus amigos por siempre. cocco & lolo.

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